Este blog, nace coa clara idea de ser unha ferramenta de axuda e un complemento formativo para os alumn@s do ciclo superior de xestión forestal e do medio natural.
¿Cómo proteger las semillas de maíz frente a los cuervos y jabalís?
Incertidumbre sobre cómo proteger este año las semillas de maíz frente a los ataques de los cuervos y de los jabalís tras la prohibición del Mesurol, el repelente más eficaz que se empleaba hasta ahora. Consultamos con distintas casas de semillas para conocer que alternativas ofrecen en esta campaña
Lourizán cataloga seis progenitores de familia de pino del país resistentes al nematodo, de los que habrá semilla disponible este año
Medio Rural dispone de alrededor de medio centenar de ejemplares adultos de los seis progenitores de familia catalogados, lo que le permitirá poner a disposición de los viveros la semilla ya cosechada
¿Cómo manejar las tierras de márgenes fluviales para evitar sanciones?
Repasamos la normativa aplicable al manejo agrícola y a los desbroces y talas en la ribera de ríos y arroyos, pues la gestión de los márgenes es foco periódico de multas y requerimentos en el campo
La depuración sostenible en los pequeños municipios deja de ser una quimera
El proyecto transfronterizo CircRural4.0 estudia un sistema de depuración en esas zonas que avance en la eficiencia energética y en la economía circular
«Una solución ecológicamente buenísima que no es rentable no es una buena solución». Lo dice Rosa Mosquera, profesora del departamento de Produción Vexetal de la Escola Politécnica Superior (EPS) del campus de Lugo, que asegura que una producción en el medio rural -sea orientación agrícola, ganadera o forestal- puede, y debe, incluir criterios sostenibles sin que por ello la rentabilidad acabe convertida en una quimera.
De hecho, forma parte de un recién iniciado proyecto en el que sectores académicos y agrarios de varios países -están presentes la Universidade de Santiago de Compostela (USC) y la Asociación Galega de Cooperativas Agroalimentarias (Agaca)- estudian medidas que contribuyan a la reducción de emisiones en particular y al desarrollo de la bioeconomía en particular. Las directrices de la nueva Política Agraria Común (PAC), que prevén un 50% menos de emisiones en el 2030 y su eliminación en el 2050, marcan el rumbo.
El fomento de combustibles alternativos o de energías renovables es un apartado en el que se puede avanzar, igual que en la disminución de emisiones. En una comunidad como Galicia, con una especialización ganadera en las últimas décadas, el uso del purín aparece asociado con esa cuestión. El problema -explicó ayer Mosquera- está en las emisiones de amonio, que pueden paliarse, por ejemplo, con la plantación de árboles. La presencia de especies arbóreas, en primer lugar, contribuye a que baje la temperatura; en segundo, las partículas de amonio tienen así más probabilidades de acabar en el suelo en lugar de salir a la atmósfera.
Más ingresos, menos gastos
Además, con los árboles, apuntó la docente, también se pueden aumentar los ingresos y rebajar los gastos: por ejemplo, un ganadero que tenga manzanos podrá ganar algo con la venta de fruta, pero si el precio algún año está bajo y no le compensa comercializar la producción, dispondrá de una alimentación extra para sus animales sin necesidad de comprarla fuera.
Si se potencia el pastoreo, no solo se están rebajando gastos en la alimentación, ya que la dependencia del maíz y del silo de hierba es menor, sino que también disminuyen el coste de combustibles y las emisiones, puesto que el empleo de tractores y de otra maquinaria agrícola es inferior. De todos modos, admitió Rosa Mosquera, son sistemas que pueden coexistir: «Algo de forraje siempre hace falta», dijo.
El purín, peor en otros sitios
Por otro lado, el uso de purín no genera en Galicia las situaciones que se dan en otras zonas de Europa (Holanda, por ejemplo). Aunque en la comunidad, como ocurre en otros países europeos, el número de animales es alto, hay una mayor masa forestal, con lo que se absorbe mejor el purín. Que esas masas, además, estén cerca de las explotaciones ganaderas contribuye a que la calidad del aire sea también mejor, explicó.
El comienzo de este nuevo proyecto, cuya aplicación durará hasta el 2024, coincide con el debate sobre la introducción de nuevos criterios en la Política Agraria Común (PAC), lo que ha generado dudas y temores sobre su impacto económico en las explotaciones. Esas ayudas no desaparecerán: «La PAC paga la agricultura de Europa», dijo la profesora de la EPS, que recalcó que la actividad económica del medio rural debía orientarse a criterios de sostenibilidad económica, ambiental y social.
Dos partes necesarias
Saber de dónde proceden los fondos no excluye otra cuestión, la de cómo usarlos. Esa es una de las razones por las que, explicó Mosquera, en este proyecto intervienen representantes del mundo académico y de la actividad agraria: los primeros diseñan soluciones, pero los segundos aportan ideas sobre su viabilidad. Lo que se busca, dijo, es que el campo sea igual de rentable, o incluso más, aplicando criterios sostenibles.
Un contacto provechoso con un precedente
Que el mundo universitario diseñe propuestas y el mundo que trabaja de manera habitual en el medio rural las conozca para medir su viabilidad es un sistema que a Rosa Mosquera le parece útil por los resultados de esos contactos. Hay además una iniciativa, la de Afinet (que corresponde en inglés a las siglas Redes de Innovación Forestal), en la que se usó esa forma de trabajo. La profesora del campus lucense participó en ese proyecto.https://www.lavozdegalicia.es/noticia/somosagro/ganaderia/2020/02/20/mision-campo-productivo-sosteniblehttps://www.lavozdegalicia.es/noticia/somosagro/ganaderia
Recuperar el suelo tras un incendio es uno de los grandes retos a los que se enfrenta una comunidad como Galicia, en la que la superficie forestal ocupa poco más de dos millones de hectáreas, de las que un 70 % están arboladas. Más allá de regenerar su calidad orgánica, también resulta importante evitar el arrastre de tierra que aceleran las lluvias tras un fuego. Ahora un nuevo método basado en el uso de hongos que crecen en un tecnosuelo (elaborado en base a restos orgánicos estabilizados) y que se colocan en una especie de mangas tubulares de material biodegradable, trata de frenar el problema.
Es en lo que trabaja el proyecto Life Reforest, un programa europeo liderado por el Centro de Investigación Tecnológica Multisectorial (CETIM), en el que están también como socios las empresas Hifas da Terra, TEN Tecnosuelos e Indutec Ingenieros; el Centro de Investigación Medioambiental y Marina (CESAM) de la Universidad de Aveiro en Portugal, la Asociación Forestal de Galicia (AFG) y la Asociación Forestal portuguesa (Forestis). «Lo que pretendemos es mejorar la gestión del suelo tras un incendio para poder rehabilitarlo antes. El uso de hongos no solo reduce el tiempo que tarda el suelo en regenerarse, cuando crecen también ayudan a asegurar, evitando que el agua lo arrastre y acabe llegando a zonas de marisqueo o acuíferos», explica el doctor en Ingeniería agrónoma e investigador senior de CETIM. Julio Fierro. En este sentido, el objetivo del proyecto es mitigar hasta un 70 % la erosión y la pérdida de terreno, además de abaratar hasta un 25 % los costes de aplicación de las soluciones existentes.
Ahora están poniendo en práctica el método en montes de Pazos de Borbén y Aveiro
Hace cinco meses, en octubre del año pasado, el grupo de investigadores terminó la fase de laboratorio e inició la validación de este método en 200 metros cuadrados de superficie quemada en Galicia y Portugal. Las mangas fueron colocadas, concretamente, en los montes vecinales de Nespereira, en el concello pontevedrés de Pazos de Borbén, y también en los montes de Albergaria, en Aveiro (Portugal).
Las mangas, rellenas de semillas de especies autóctonas mezcladas con compost en el que se ha inoculado los hongos, fueron colocadas en esos terrenos a modo de barrera para evitar el deslizamiento de la tierra. Estos recipientes biodegradables hacen que la cubierta vegetal pueda recuperarse antes gracias al rápido desarrollo del micelio de los hongos. Al mismo tiempo, añaden desde Life Forest, minimiza hasta 2,5 veces la velocidad y la contaminación provocada por el flujo de las escorrentías.
Galicia es la comunidad con más empresas acreditadas con el NIMF-15, un tratamiento imprescindible para poder exportar que garantiza que el producto está libre de plagas
Está comprobado que muchas plagas viajan ocultas en las mercancías que recorren el mundo. Por eso, hace ya algún tiempo que los envases y embalajes de madera tienen que pasar por un tratamiento térmico, conocido como NIMF-15, que permite certificar que están libres de plagas. Pero es que, además, esta acreditación es la que tienen que solicitar también todas aquellas factorías que operan con otras ubicadas en zonas donde se ha detectado la presencia de organismos nocivos, como sucede en As Neves con el nematodo del pino. Es por ello que en la Federación Empresarial de Aserraderos y Rematantes de la Madera (Fearmaga) organizó esta semana una charlas para dar a conocer las novedades legislativas que hay en torno al NIMF-15, y también al pasaporte fitosanitario, un documento que garantiza la trazabilidad de la madera.
«La NIMF-15 se aplica a los embalajes de la madera, principalmente, en el comercio internacional. Acredita que la madera pasó por un tratamiento térmico de 56 grados durante 30 minutos con el objetivo de quedar libre de plagas y enfermedades», explica Ana Oróns, secretaria general de Fearmaga. Pero existe otro supuesto en el que estos productos tienen que llevar esta acreditación: «La madera de un aserradero que se vende a otro ubicado en una zona demarcada, por ejemplo, por el nematodo, para sacarla de ahí tiene que pasar por ese tratamiento térmico». Es lo que sucede en Galicia con toda la que pasa por el sur de la provincia de Pontevedra, zona demarcada por estar afectada por ese insecto que ataca al pino.
Es este un distintivo que utilizan, principalmente, aquellas empresas que operan a nivel internacional, pues cada vez son más los países que exigen que los embalajes de madera que cruzan sus fronteras estén acreditados como libres de plagas. Explican en Fearmaga que un vistazo al Roemba, el registro público en el que se puede consultar en tiempo real qué empresas están autorizadas para aplicar este tratamiento en todo el mundo, permite comprobar que la gallega es la comunidad con más firmas autorizadas. «En Galicia hay un número importante de empresas certificadas en el NIMF-15 y no precisamente de reciente incorporación», añade Oróns. En este sentido, dice que esto es una prueba más de que «la comunidad es líder en primera transformación, en exportación de la madera en rollo y productos de aserrío», argumenta. Y eso a pesar de que conseguir esta certificación supone un desembolso importante: «Hay que tener unos secaderos especiales y hacer un seguimiento documental. Es un sobrecoste importante».
Aunque la norma NIMF-15 tiene ya más de una década de historia, ahora se han introducido algunos cambios que fueron explicados en la jornada organizada por Fearmaga. El principal es que «a partir de ahora podrá aplicarse también este tratamiento a palés que ya estaban usados. En un primero momento, si se fabricaban sin NIMF-15 no podían someterse al tratamiento después de ser usados. A partir de ahora sí», añade esta experta.
El pasaporte fitosanitario
El otro tema que centró las jornadas fue el pasaporte fitosanitario, una norma oficial que emana de la Xunta y que deben llevar todas las maderas o plantas para garantizar su trazabilidad. «Identifica siempre a todos los proveedores y empresas y permite llegar al origen de ese producto», explica Oróns. En esta documentación ha habido novedades recientes: «Básicamente se cambió el modelo, simplificando la información que tiene que contener el pasaporte. Ojo, que no se refiere a la documentación que tiene que aportar la empresa en caso de inspección», añade. El objetivo de esta modificación, como argumenta, es que «un inspector de cualquier puerto del mundo pueda rastrear el origen de un producto», argumenta.https://www.lavozdegalicia.es/noticia/somosagro/forestal/2020/03/05/madera-gallega-presume-certificacion/00031583431634982924891.htm#https://www.lavozdegalicia.es/noticia/somosagro
Evitar el vertido de plásticos agrícolas en la naturaleza, facilitar una correcta gestión de residuos a los agricultores e incrementar los índices de recogida y reciclado del plástico son los objetivos de la nueva asociación de Medio Ambiente, Agricultura y Plásticos (MAPLA). Según el comunicado facilitado por este nuevo organismo con motivo de su puesta en marcha, su fin principal es «organizar y contribuir a financiar» un nuevo modelo de sistema para gestionar este tipo de residuos, así como impulsar su transformación en recursos, en línea con la Estrategia Europea de Plásticos, y fomentar así la Economía Circular.
Para ello organizará la gestión de filmes plásticos agrícolas usados en todo el territorio nacional, ya que MAPLA cuenta con representación del 90 % de los transformadores y distribuidores de los mismos y ha invitado a agricultores, cooperativas, comercializadoras, distribuidores y transformadores a unirse al nuevo modelo, que tiene previsto recoger también otros productos como cuerdas, mallas, tutores o cintas de riego. Muchos residuos de este tipo «ya se están reciclando», asegura el comunicado, pero la implantación de un modelo organizado «facilitará la gestión al agricultor y al ganadero» y será «mucho más eficiente».